Aspectos Fisiológicos Relacionados con las Lentes de Contacto

Aspectos Fisiológicos Relacionados con las Lentes de Contacto

Lunes, 18 Agosto   

Las lentes de contacto, además de proporcionar una buena visión, deben ser cómodas para el usuario y no producir efectos perjudiciales en el ojo. La córnea es la parte del ojo sobre la que se apoyan las lentes de contacto, quedando éstas inmersas en la lágrima que recubre al ojo. Puesto que la córnea tiene que producir una visión nítida y clara, se trata de un tejido totalmente transparente, de ahí que no contiene vasos sanguíneos. Para que la córnea mantenga sus funciones y no se altere su transparencia necesita disponer de oxígeno. Debido a que no tiene vasos sanguíneos, el oxígeno lo obtiene fundamentalmente de la atmósfera a través de la lágrima.

La lágrima, al aportar oxígeno a la córnea, cobra una especial importancia en los usuarios de lentes de contacto, además, también se encarga de recoger los productos de desecho procedentes del metabolismo de la córnea. Al mismo tiempo, la lágrima realiza la función de proteger y lubricar el ojo, creando una superficie uniforme (necesaria para que la visión sea clara). En condiciones normales, la lágrima circula libremente por el ojo, distribuyéndose y renovándose continuamente gracias al parpadeo, siendo éste necesario para mantener el ojo en perfecto estado. Especialmente, los usuarios de lentes de contacto deben parpadear frecuentemente y de forma completa, es decir, haciendo que el párpado superior baje hasta tocar el inferior.